Resistencia carpincha

10- Las pequeñas cosas que se acumulan

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Hace unos dos meses el ojo derecho me empezó a titilar. La parte de abajo, como un titilo constante que aparece cada tanto durante el día. Casi nadie lo nota pero se ve si lo hago notar y a veces se nota sin mostrarlo. Es algo que me pasa desde hace unos años cuando las cosas se empiezan a acumular. Cosas= problemas y problemitas. De la casa, del trabajo, míos y solo míos, de la familia.

Yo no soy una persona que se estresa porque soy un cúmulo de odio constante. Me enojan muchísimo las injusticias, las grandes y las pequeñas, y como buena argentina, me quejo. Eso hace que el estrés no se acumule; por ejemplo, la semana pasada varios se hicieron los salames en no darle el asiento en el colectivo lleno a las 5:45 de la mañana a un señor con bastón. Así que delicadamente le toqué el hombre a cada persona cerca mío y le pedí a otro que "despertara" a los que se acababan de dormir para ver quién le podía dar el asiento. En vez de acumular odio por esas personas que tal vez están cansadas y no les importa que un viejo pueda estar más cansado o genuinamente están tan cansadas que no se pueden levantar, simplemente actúo.

La gente ahora suele quedarse callada cuando pasan pequeñas situaciones que no deben dejarse pasar. Y así, esas pequeñas cosas, se van acumulando.

"No me meto porque no es conmigo".
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"Mientras no me toque a mí, está bien".
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"Lo que importa es que ese no tenga lo que yo no tengo"
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"Son pobres porque no trabajan, no interesa que yo trabaje y sea pobre también, voy a seguir votando a los que me esclavizan pero a estos no les van a dar nada".
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"Estamos creciendo...bueno, yo no, los empresarios, pero si a ellos les va a bien, a nosotros también".

Fueron las pequeñas cosas que empezamos a acumular que nos fueron llevando a que hoy por ejemplo, Argentina, un país ejemplo en derechos laborales y luchas populares, tenga que salir a la calle para explicar que está mal desfinanciar las educación pública, que está mal sacarle ayudas (que son derechos) a las personas con diferentes discapacidades, que está mal no querer llamar feminicio al femicidio. Que está mal festejar que la inflación baje en estadística cuando la estadística son personas que están siendo destruidas, familias arrasadas y un país vendido.

Y viendo la marcha de este miércoles a raíz de, sí, otro(s) femicidio(s), el ojo me empezó a dejar de titilar. Porque el odio es productivo contra este tipo de gente. Durante la campaña electoral, el bando de la "oposición" decía que el amor le gana al odio. ¿Cuándo se ganaron derechos con amor, por favor? ¿Cuándo la gente común y corriente consiguió alguna cosa con cariño y dulzura?

Decía Blanca, mi miliciana republicana favorita de la película "Tierra y Libertad" de Ken Loach:

"[...] la batalla es larga y son muchos. Pero nosotros somos muchos más.¡Siempre seremos muchos más! ¡El mañana es nuestro, compañeros!"

No pasarán.

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