22- ¿Podemos analogizarnos?
Hace unos años empecé a ver a las redes sociales más usadas como uno de los peores inventos del siglo XX. La dependencia al "mirame, mirame, mirame" se ha vuelto asqueante y creo que este abuso de exposición me hizo cuestionarme la tecnología como un todo.
Para quienes crecimos antes de la Internet masiva (en los 80s, 90s), cuando llegó la conexión con el mundo desde casa fue un descubrimiento maravilloso. Yo, que nada tengo que ver con la tecnología, vi esa conexión como posibilidad de aprender más, de tener acceso a materiales que estaban a miles de kilómetros de mi país, a conocer gente del otro lado del mundo con quienes en menos de 24 horas por correo electrónico podíamos escribirnos (yo mandé cartas hasta entrada la segunda década del 2000...). Era magia pura.
Después vino la facilidad de hacer trámites. Comprar pasajes. Bancarizarse (no fue fácil para Argentina esa bancarización forzada, lo sabemos, 2001 está ahí para recordarlo pero hoy nadie se atreve a pedir que vuelvan las colas de los bancos para pagar cuentas entre las 10:00 y las 15:00, horario que TODO EL MUNDO trabaja).
Y hoy, no conseguimos largar el celular para esperar el colectivo. O el ascensor (¿quién no se ha subido a uno y por tres pisos, ya ves que todo el mundo agarra el celular?). Ni hablar de prestar atención al otro.
Por eso, desde hace algún tiempo, estoy en una campaña de analogización. No solo para mí, sino para la familia.
Algunas cosas que hago para mí:
- Escribo en un cuaderno casi todos los días. Me sirve para sacarme de encima cosas que a veces necesitan un tiempo para resolverse. "El papel es más paciente que las personas", escribió Anne Frank según lo que escuché. Hay bastante verdad en eso. Sobre todo en un mundo que por cualquier cosa agarra el celular para grabarse y publicarse llorando, sufriendo, quejándose, etc. No que no haya que quejarse y exponer. Pero cuando todo se expone, lo importante queda perdido en el éter de los pseudos contenidos.
- Tengo el presupuesto y seguimiento de cuentas familiar en cuaderno. Específicamente en un cuaderno llamado Kakebo, una forma de control financiero japonés. Escribir expone más los gastos. Me da una memoria física de números y visual de lo que gasté. Intenté planillas y aplicativos. Esto viene siendo la solución.
- Llamo por teléfono cuando necesito algo. Si hay opción de teléfono fijo, no mando WhatsApp. Prefiero hablar y preguntar. Si hay opción de llamada, inclusive por WhatsApp, llamo. En cinco minutos resuelvo algo que una IA o una persona que mal recibe un salario mínimo y con justa razón no te quiere atender, muchas veces no resuelven.
- Voy a la biblioteca a buscar información. Mi última adquisición momentária fue la semana pasada; me agarré un libro que te enseña a tener una huerta en tu casa. Ya entendí por qué maté a mi romero.
- Uso el diccionario. No busco por Internet. Tengo diccionarios, los uso y estoy en proceso de que mis retoños se acostumbren a lo mismo.
- Uso mapas. Los imprimo para tenerlos conmigo. Empecé a hacer lo mismo con mis hijos. Que aprendan a leer mapas.
- Escuchamos la radio. Sí, radio. Tenemos una radio/toca CD en casa. No es estrictamente analógico pero dependemos de lo que el programa decida que tenemos que escuchar y es bueno para conocer nuevos músicos y estilos. El otro día nos comimos una hora de explicación de lo que es la polifonía con canciones del este europeo. A veces la pegamos, a veces no.
- Leemos el diario impreso todo viernes, sábado y domingo. Además de la radio, leemos el diario en casa.
- Usamos mucho la biblioteca. Sí, usamos PDFs e Epubs pero nada reemplaza los libros. Y quien no tiene plata para comprar todos los que quiere, puede siempre asociarse a las bibliotecas.
Hay otras cosas también que implementé hace años como mi bella agendita anual (minúscula, siempre compro chiquitas) que me acompaña y mi anotador.
A la pregunta de si podemos analogizarnos, la respuesta es no. La digitalización y el mundo digital es maravilloso. Solo necesitamos ponerle límites y no olvidarnos de habilidades y capacidades básicas que tenemos que desarrollar como seres humanos y es el contacto. Con el papel, con las personas, con lo físico.
La conexión no es solo digital y nunca lo será.