Resistencia carpincha

6- Menos fotos, más memoria

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Primera luna llena del año

Hoy leía un post de Alex Valdez en el que comentaba que estaba armando su espacio de fotos fuera de Instagram y en el mismo post, coloca una reflexión anterior sobre disminuir las fotos para que su memoria de ciertos momentos no se pierdan en la cantidad de videos y fotos que toma.

Hace unos cinco años empecé a pensarme en mi infancia y en mi adolescencia en lo que se refiere a material audiovisual. Nunca fui de sacar muchas fotos con el celular o inclusive cuando me regalaron una cámara digital. Como que siempre sentí que no eran los mismo que los rollos Kodak de mi infancia.

¿Por qué? No porque añore el pasado sino porque el pasado te ponía límites muy claros con respecto a lo audiovisual. Te ibas de vacaciones y como mucho, revelabas 2 rollos de 36 fotos. Tenías que elegir el momento, el lugar. Había que cazar y esperar esa foto que después formaría parte de tu álbum. Hoy cualquier cosa es plausible de foto. Y si cualquier cosa lo es, pierde sentido.

Este último fin de año volví a mi localidad después de cinco años. Fui con la familia. Pasamos Navidad y Año Nuevo todos juntos. Navidad tuvo dos fotos. Año Nuevo NINGUNA. No fue porque todos lo pensamos. Sino que la estábamos pasando bien y por suerte en mi familia, nadie tiene la maldita costumbre de postear la vida (ni tienen cuentas para hacerlo). Ahora, si les preguntás a mis hijos sobre ese día en particular, se acuerdan de todo. Hasta que hacía frío cuando durante el día nos habíamos metido al mar por el calor. Si me preguntan a mí, me acuerdo hasta del gusto del chorizo y el perro robándose la carne.

Cuando me casé por civil hace ya 17 años, no nos percatamos que nadie tenía cámara. En 2009 los celulares no eran lo que son hoy. Por suerte había un fotógrafo y tenemos seis bellas fotos del días (te cobraba 10 pesos cada una...DIEZ PESOS). Una amiga se trajo una cámara digital y de la "fiesta" en casa con pizza y empanadas, hay registros varios. Y nos prestó su cámara para sacar fotos de nuestra "luna de miel" de mochileros por Chubut.

No que hago una bandera de esto, pero cuando miro las fotos, sé exactamente qué pasó y que pasaba en esos momentos. Si tuviera un montón, no me acordaría de nada.

Ahora a principio de cada año, hacemos un álbum impreso con las mejores fotos del año anterior. Porque a mí me gustan mucho las fotos. Yo, a diferencia de Marie Kondo que dice que hay que dejar irlas, yo las guardo. Conforme pasa el tiempo, las fotos te ayudan a revivir momentos. Mi papá y mis abuelos ya no están. Los siento cerca cuando comparto con mis hijos esas fotos, esos recuerdos.

Por eso es importante conservarlas. Pero no todas. Porque donde hay mucho ruido, hay poca atención.

Y hay momentos que valen la pena que tengan nuestra atención una y otra vez cada vez que los revivimos a través de una imagen.

Si quieren dejar algún comentario...bienvenidos sean.