23- La vida en 53 gb o visibilizando el exceso
Este año es para mí, el año de reducir. En todo sentido. Es reducir obligaciones. Reducir pérdidas de tiempo en cosas fútiles (como quedarme mirando la compu, siempre encontrando cosas intereses pero que en definitivamente no van a quedarse en mi memoria). Reducir gastos (más, porque la plata cada vez alcanza menos pero también, soy de las suertudas que puedo gastar en cositas que no necesito como cuadernos. Cómo me gustan los cuadernos). En fin, reducir todo.
Y en esa de reducir, decidí reducir lo físico y que lo que pudiera dejar en línea, se quedaría en la nube y en mi HD externo. Que es la mayoría de las cosas: documentos, proyectos, títulos universitarios, certificados de cursos, exámenes médicos de todos, fotos que no serán impresas, libros en PDF que quiero conservar...todo subido a la nube del servicio Filen, del cual ya hablé anteriormente, una nube de por vida pagada una vez y nunca más. Y a mi querido y viejo HD externo.
Cuando fui a ver cuánto espacio ocupaba mi vida, me deparé con 53 gb. Me pareció un montón. No he llegado todavía al punto de reducir mi nube o mi HD y no estoy contando las películas y las series que no puedo soltar. Solo ver que lo "básico" de mi vida ocupa todo eso -y no trabajo con tecnología o algo que justifique mucho espacio necesario.
Además de los 53 gb, tengo cosas físicas. Libros, DVDs, carpetas, albumes de fotos.
Tengo lo importante impreso y físico. Los documentos. Los títulos. Los últimos exámenes médicos realizados de todos. Mis libros favoritos. Mis películas y series en DVDs. Mis bandas preferidas siendo lentamente pasadas a CD. Digamos que esos 53 gb me hacen ruido porque...si lo importante ya lo tengo y no ocupa el equivalente impreso o físico a 53 gb...¿por qué guardo todo eso extra?
Porque puedo es la respuesta. Porque me dieron ese espacio. Porque tengo la posibilidad de. Y me parece un pensamiento terrible.
Al final, todo el exceso viene de la posibilidad de tener más. De aumentar. De maximizar posesiones y deseos. Unos diez años atrás, el trabajo mandó a mi compañero a Minnesota, Estados Unidos. Una de las primeras cosas que me dijo fue: "en el hotel, todo es descartable. La gente se sirve, tira todo lo extra que no consumió y tiran los platos, los vasos y los cubiertos descartables y se agarran otros para servirse más. No se entiende". Porque en nuestros hoteles sudamericanos de tres estrellas, no podemos darnos el lujo de andar comprando platos, vasos y cubiertos más o menos buenos y descartables ad eternum por cada hóspede que llega. No podemos. Y ahí está la palabra clave para entender el exceso. Incluso cuando no se puede, se buscar poder. Porque nos enseñaron que el exceso es parte de ser.
La vida en 53 gb es un montón para mí. Porque mi espacio físico me muestra que no es necesario. Para otros, como mi compañero que trabaja con archivos STL y programas para impresoras 3D, es diferente. Sin embargo, sacando aquello que es absolutamente necesario tener en línea y que no se puede tener físico, ver nuestras compus, nuestras nubes y nuestros HDs pueden darnos una idea de cuán acumuladores podemos llegar a ser al trasladar todos esas cosas que parecen etéreas a un imaginario espacio físico, y ver si realmente eran tan necesarios como pensábamos.